Las finanzas son un sector donde la confianza es
imprescindible para conseguir y mantener una buena cartera de clientes. Por
este motivo, los profesionales de este mundo deben utilizar todos los canales a
su alcance, ente los cuales la efectividad de las redes sociales como vía para
conectar con los clientes es ya un hecho indiscutible. La conciencia de esta
necesidad ha llevado a las empresas ser más permisivas con el uso de las redes
sociales en el trabajo, y a desarrollar políticas que regulen un uso adecuado.
Así, nos encontramos con que el porcentaje de las empresas
de asesoramiento financiero que prohíben las redes sociales en el entorno
laboral se ha reducido en un año, pasando del 54% al 49% actual. Además, la
actividad social se ha incrementado un 43%. Así lo refleja el reciente estudio,
denominado The Investment Management Compliance Testing Survey, de la
Securities and Exchange Commission, realizado sobre 462 profesionales
asociados.
Estas empresas son conscientes de la necesidad de contar con
unas directrices básicas para el uso correcto de las redes sociales en su
actividad laboral. El 83% de ellas cuenta con una política de uso de estos
medios, un 3% más que el año pasado. La asociación ha podido observar una gran
evolución en este sentido en los últimos años. En 2010, solo el 43% de los
encuestados contaba con algún tipo de indicaciones en este sentido.
Esta práctica aperturista y pro Social Media es un gran
avance. Estas empresas se han dado cuenta de la efectividad de estos canales y
de la imposibilidad de imponer restricciones a su uso. Las empresas han de
estar allá donde se encuentren sus clientes, habilitar todos los canales
posibles y hablar de tú a tú con ellos. De este modo mejorarán la imagen que el
cliente tenga de ellos y su grado de confianza.
De otro lado, las redes sociales mejorar la productividad
laboral, según indicaba Microsoft el mes pasado en un estudio global elaborado
por Ipsos. Según sus resultados 1 de cada 3 empleados reconoce que haría mejor
su trabajo si le permitieran utilizar las herramientas 2.0, y un 77% destaca la
efectividad de las nuevas tecnologías como herramientas de productividad.
Lo que sí es cierto es que de poco o nada sirve prohibir su
uso. El 17% de los empleados confiesa que utiliza las redes sociales a la espalda
de sus superiores. Pese a que todavía un tercio de los jefes no ve con buenos
ojos su aplicación, convendría que valorara esta realidad y fuera consciente de
los riesgos que supone no contar con una política de buenas prácticas en este
medio, en términos de privacidad y usos indebidos. Por tanto, es importante
valorar las ventajas es estos nuevos canales y tomar las medidas oportunas para
optimizar su rendimiento y minimizar los riesgos.

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