Las marcas que quieran tener un futuro en las redes sociales
deben planificar una estrategia de relación a medio y largo plazo
Si mañana se presentase
algún amigo común y dejase manteniendo una conversación, lo más seguro es que
comenzásemos a conocernos a través de una conversación. Pasado un rato, las
posibilidades de que la relación terminase en amistad dependerían, muy probablemente,
de la capacidad de mostrarnos como somos y de los intereses o las aficiones
comunes que encontrásemos en esos primeros minutos.
Si estás en Social Media con un perfil personal, puedes
hacer lo que quieras y comenzar como quieras, pero si tu presencia en las redes
sociales tiene un fin comercial o profesional, deberías empezar al revés.
Para una presencia profesional en redes sociales, no
deberías utilizar la estrategia de “abrir perfiles y, sobre la marcha, ir
aprendiendo” (o sea, la no-estrategia). La explicación es que el proceso de
“amistad” entre seguidor y empresa es bastante distinto en redes sociales.
Empezar al revés
Antes de nada, sería importante recordar que las redes
sociales son espacios virtuales en los que las personas nos relacionamos y no
un nuevo canal para que las marcas y empresas nos bombardeen con mensajes
publicitarios o con publicidad no deseada. Las marcas que quieran tener un
futuro en las redes sociales deben planificar una estrategia de relación a
medio y largo plazo con sus seguidores, en la que el objetivo principal debería
ser el de proporcionar valor añadido a sus seguidores, generalmente en forma de
contenidos.
Sin embargo, esto no es siempre así y hay muchas marcas y
pequeños negocios que entran en las redes sociales sin ninguna estrategia y
terminan por agobiar o aburrir al seguidor.
Para evitar esto, hay que comenzar la relación al revés:
pensar quién es nuestro público objetivo, qué contenidos pueden serle de ayuda
y en qué estilo debemos servírselos. Esto es importante porque en las redes
sociales no suele haber segunda oportunidad y un seguidor no empleará mucho más
allá de unos segundos en recorrer el timeline de la marca o empresa y decidir
si se hace seguidor o no.

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