Casi todas las empresas son conscientes del papel
fundamental que juegan a día de hoy las redes sociales. Ya no es suficiente con
existir, sino que necesitamos que el resto del mundo conozca nuestra
existencia.
Donde el tener simplemente una página web era presupuesto
para un éxito seguro de ventas online, esta idea ya pasó a mejor vida. Las
redes sociales se han consagrado como instrumento canalizador de gran parte del
tráfico de clientes que siguen nuestro rastro. Por ello, se antoja
imprescindible saber gestionarlas y optimizarlas.
Sin querer abundar en una temática tan amplia, existen
determinas certezas que deberemos considerar siempre. Por ejemplo, que nuestras
posibilidades de venta y difusión aumentan en proporción a nuestro target
activo. Este matiz es especialmente sensible en Twitter, probablemente la red
social más potente actualmente en términos de difusión. No debemos equivocarnos
–ni conformarnos- con pensar que basta con tener muchos seguidores. Cuantos más
mejor, es evidente; pero éste siquiera es el principio. A la hora de publicar
contenidos, es interesante conocer en qué franjas horarias, qué días y con qué
frecuencia aparecen conectados nuestros seguidores, para poder transmitir
nuestros contenidos a un mayor número de potenciales.
Son muchas las empresas con presencia en Twitter que
publican de forma poco orquestada. Sin entrar en estrategia de contenidos,
podemos observar casos de programación en horarios completamente al azar, o
tweets publicados ametrallados uno tras otro. Por no hablar de publicaciones en
plena noche.

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