Las empresas se preocupan por su imagen, buscan un buen
nombre y un logo que les defina con el objetivo de transmitir una idea clara y
diferenciarse de la competencia. En cambio, esas empresas luego utilizan la
canción ‘Carros de fuego’ para una reunión, ‘Las cuatro estaciones de Vivaldi’
para la música en espera o un clásico ‘ping’ para cada vez que se abre su
aplicación.
En efecto, el audio tiene tanto significado como su
identidad visual. Tener un ADN de sonidos patentados que expresen los valores
de su marca y la personalidad es la manera más sencilla de definir una imagen.
Miles de ejemplos muestran como la música mueve al mundo.
Sin ir más lejos, casi dos mil millones de personas visitaron el vídeo del
Gangnam Style, demostrando cómo la música es el elemento que fluye más fácilmente
por cualquier rincón del planeta.
Un jingle puede ayudar a la memoria de la marca, a ayudar a
expresar sus valores. Aunque una elección sin sentido puede llevar a la
confusión y al desorden. ¿Cómo sacar partido al sonido sin destrozar la imagen
de la marca?
Simplemente, tener dos dedos de frente. Una vez definidos
los valores de la marca, los estrategas de la música explorarán y los
diferentes enfoques musicales que servirán para comunicar esos rasgos. Al
identificar cuál de estos estilos musicales comunican con mayor precisión los
valores, comienza el diseño de audio de la marca.
Los diseñadores de sonido compondrán un ADN audio único y
personalizado que se ajuste a cada una de las necesidades. Desde un sonido para
una reunión, para aumentar las ventas telefónicas o hasta el timbre para la
aplicación del móvil.
Estos nuevos sonidos ayudarán a mejorar la experiencia del
cliente. Cada punto de contacto con el consumidor es una oportunidad clave para
profundizar la relación que tienen con la marca, oportunidades que no se deben
desaprovechar. Recuerde, la gente puede cerrar los ojos, pero no puede cerrar
sus oídos.

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