Cientos de empresas consiguen listados infinitos de
direcciones de email sin necesidad de mover un dedo. Sin embargo, esta práctica
puede ser contraproducente tanto para el empresario como para la empresa en cuestión.
Pues por una razón muy sencilla: gran parte de las bases de
destinatarios que circulan por la red ya han sido utilizadas en diversas
ocasiones, además de contener direcciones rebotadas o que ya no existen. Como
consecuencia, lo más fácil es que los filtros antispam marquen los nuevos
envíos a esas direcciones como ‘no deseados’, por lo que la empresa que ha
adquirido el listado habrá perdido tiempo, dinero y reputación.
La mejor forma de generar una base de datos válida, de
confianza y legal para empezar a enviar mail masivo es el opt-in. Consiste en
solicitar la aceptación explícita del receptor antes de enviarle newsletters
informativas o comerciales. De esta forma nos aseguramos que el destinatario
está interesado en nuestros productos o servicios, por lo que el beneficio que podemos
extraer de una base pequeña, pero interesada, es infinitamente mayor al de una
lista enorme que sólo restará valor a nuestra empresa.
La fórmula más sencilla para crear e incrementar una base de
datos es añadir un formulario de inscripción en nuestra página web o blog, para
que los contactos interesados puedan darse de alta en nuestras comunicaciones,
así como llamar a los clientes que ya tenemos para pedirles su correo
electrónico e incrementar así los datos que tenemos de ellos.
De igual forma existe el doble opt-in, un método a través
del cual los nuevos registrados consienten, por duplicado, la recepción de
boletines de la empresa en cuestión: tras la inscripción, el usuario recibe un
correo electrónico automático a través del cual tendrá que confirmar su
registro. Este método resulta un poco complejo pero también más fiable ya que
resulta prácticamente imposible que el inscrito se haya confundido a la hora de
escribir su correo electrónico.
Y es que confeccionar una lista de contactos y vender por
internet no es tarea fácil. Pero nadie dijo que introducirse en la World Wide
Web fuera coser y cantar. Lo que los expertos del email marketing llevan
anunciando años es que el spam no funciona: además de ser una práctica ilegal
se ha convertido en una técnica molesta para los receptores de mailing,
demasiado extendida, y que en absoluto reporta beneficios de ningún tipo para
los actores implicados.

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