Cada año en Bélgica, durante las festividades de Año Nuevo,
miles de niños y adolescentes compran cohetes de pólvora que hacen estallar en
las calles, casas y escuelas provocando terribles accidentes, entre ellos la
lesión e incluso la pérdida de alguna extremidad.
Los pequeños compran los explosivos en negocios ilegales que
no informan sobre los peligros que pueden causar los cohetes, que además son de
mala calidad; los comerciantes se conforman con vender el producto y son los
niños quienes más tarde descubren las consecuencias, y es que en diversas
ocasiones, los artefactos explotan en las manos de los infantes provocando
heridas serias y hasta la pérdida de los dedos.
Para mostrar el efecto que los petardos pueden causar, el
Ministerio de Emergencias y la agencia TDI Group trabajaron en una estrategia
de Marketing Directo que les comunica a los niños las consecuencias de jugar
con petardos ilegales.
La agencia diseñó una mano de papel y en cada dedo colocó el
teléfono del Ministerio de Emergencias. Los pequeños podían arrancar la
extremidad para hacerse con el número telefónico y al mismo tiempo mutilar la
mano. La idea era que los pequeños llamaran en caso de emergencia o recibieran
más información sobre los peligros de estallar petardos.
La mano de cartón fue distribuida en escuelas, bibliotecas,
parques y sitios que los pequeños belgas frecuentan.

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