La idea de que el fracaso es buen maestro podría ser sólo un
mito, según una investigación del MIT; un estudio con simios mostró cómo las
neuronas se activan mejor en el aprendizaje tras un acierto
Aquel viejo dicho de que hay que aprender de los fracasos,
podría no ser cierto. Una investigación con simios del Instituto Tecnológico de
Massachussetts (MIT) en Cambridge, Estados Unidos, ha detectado que las
neuronas cerebrales se involucran mejor en el aprendizaje después de un acierto
que tras un fallo.
"Las neuronas memorizan la información de manera más
eficaz con cada acierto", afirma Earl Miller, autor de la investigación,
en un artículo publicado por la revista Quo.
El test consistía en lo siguiente. Si aparecía la figura de
un hombre, los monos debían darse la vuelta hacia la izquierda. Y si aparecía
un semáforo, a la derecha.
La única manera de aprender era probar una y otra vez a
través de una serie de aciertos y errores. Girando hacia el lado equivocado,
los monos no recibían premio, la activación de sus neuronas duraba menos de un
segundo y en los intentos sucesivos no mejoraban.
En el caso de acertar, los premiaban; la activación de las
células cerebrales duraba cinco segundos y su ratio de aciertos posteriores
mejoraba.
Menos reprimendas, menos errores
Dar una lección a una persona que ha cometido un error es
una pretensión que puede costar muy caro.
En un juego propuesto como experimento por Anna Dreber,
psicóloga de la Universidad de Harvard, se vio cómo las personas que ganaban no
eran nunca personas castigadoras ni tenían tendencia a realizar reproches a sus
compañeros.
Además, las reprimendas a los jugadores menos involucrados
en la partida no mejoraba los resultados del grupo. Finalmente, la persona que
estaba encargada de administrar los castigos obtenía también pésimos resultados.

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