Todavía no hemos tenido tiempo de asimilar las televisiones
en 3D, las televisiones inteligentes, etc. y ya estamos ante una nueva
generación de televisores que entra en el panorama tecnológico pisando fuerte y
por partida doble además.
Tanto Samsung como LG han lanzado sus nuevos modelos de
televisores con pantalla curva llamados Curved-OLED, que pretenden ofrecer una
experiencia televisiva superior.
Las pantallas OLED pueden utilizarse en pequeños formatos
como tabletas o smartphone, pero su flexibilidad permite curvarlas en la
creación de grandes formatos, creando en el espectador una sensación muy
envolvente.
Pero la espectacularidad se paga cara: los televisores con
este tipo de pantalla han salido al mercado con precios muy elevados: el modelo
de 55 pulgadas de LG tiene un precio de 8.999 euros.
Samsung ha anunciado que lanzará en breve su versión de esta
nueva generación de televisores por un precio de 7.999 euros con
características como Full HD, 3D, sonido en estéreo, función de multivisión y
un largo etcétera de características de lujo.
Esta no es la primera vez que se intentan comercializar este
tipo de pantallas curvas: en 2008 Sony lanzó un modelo de 11 pulgadas por un
precio de 2500 dólares, lo cual hizo que no terminase de cuajar en un mercado
con precios cada vez más competitivos para características de ciencia ficción.

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