La búsqueda de empleo debe adaptarse a nuestro perfil y
objetivos profesionales pero también a la evolución del mercado y a las nuevas
oportunidades que surjan en él. De este modo, si bien otros años el primer
semestre se caracterizaba como uno de los momentos álgidos en la aparición de
ofertas de empleo, la situación actual, el impacto de la crisis, los problemas
estructurales y la expectativa de un nuevo marco laboral ha hecho que muchas de
las contrataciones se hayan ralentizado. Esperamos que se relancen a partir de
este momento.
Por otra parte, el aumento del desempleo ha provocado que
los candidatos deban “competir” con un mayor número de personas, de la misma
manera que se producido una presión “a la baja” en los niveles salariales.
Aunque algunas de las recomendaciones que siguen son ya muy conocidas creo que
es bueno insistir en ellas (dado que pocos profesionales en búsqueda las toman
en consideración) de igual forma que debemos adaptarlas a la evolución
tecnológica y a la situación del mercado.
1. Definir los objetivos claros pero tener una actitud
flexible. El primer paso a la hora de afrontar la búsqueda de empleo es
concretar qué tipo de puesto, organización y condiciones son las que se desean.
A pesar de las dificultades del mercado el candidato debe mantenerse fiel a sus
objetivos base, ya sean económicos, profesionales o personales. Sin embargo
será necesario adaptarse a las nuevas circunstancias del mercado: mayor
formación y por tanto posible sobrecualificación para el puesto; puestos
temporales o de duración determinada; nuevos sectores en los que emplearse;
polivalencia y adaptabilidad para realizar nuevas funciones, etc. La
flexibilidad es hoy un valor en alza.
2. Preparación previa que incluye trabajar adecuadamente
todos los mensajes. Todo proceso de búsqueda exige una preparación previa. De
la misma forma que no podemos desarrollar una determinada profesión sin una
preparación previa, tampoco deberemos iniciar una búsqueda sin una mínima
formación y preparación. Hoy es posible encontrar en la web excelentes
contenidos y herramientas que facilitan este proceso formativo. Lo mismo sería
aplicable para un conocimiento mínimo de los mecanismos del proceso.
3. Disponer de un curriculum veraz y adecuado al perfil y al
objetivo profesional. El CV sigue siendo la herramienta básica a la hora de
buscar empleo por lo que su elaboración y presentación debe ser perfecta. Ha de
ser claro, conciso, visual y no demasiado largo, con un máximo de dos páginas
de longitud. Lo más práctico es contar con una plantilla genérica y, a partir
de ella, trabajar modelos específicos para cada objetivo u oferta,
desarrollando la experiencia o formación directamente desarrollada con el
puesto al que se pretende optar. En el caso de que el proceso de búsqueda se
desarrolle desde una situación “out” es imprescindible indicar los motivos de
la perdida de empleo y las acciones formativas o de otro tipo que esta
desarrollando en este momento.
4. Buscar en nuevas fuentes. La situación actual ha reducido
el número de posibilidades laborales, por lo que es más importante que nunca
detectar las pocas oportunidades que existen. Para ello es fundamental usar las
nuevas fuentes de reclutamiento y evidentemente adaptadas al perfil
profesional. Pero si algo puede hacer que un candidato se diferencie de otro
este año es el uso de las redes sociales profesionales. Aunque su uso no ha
alcanzado la madurez que se espera hoy empieza a ser una excelente fuente de
reclutamiento para los profesionales de la búsqueda y la selección. Las redes
sociales resultan, por otra parte, una muestra del perfil profesional y de la
capacidad de networking de los candidatos.
5. Preparar adecuadamente las entrevistas. La entrevista
también se puede preparar como un punto más en el proceso de búsqueda. El
candidato debe anticiparse a las preguntas más comunes de cualquier entrevista,
hacer un guión de las respuestas y desarrollar posibles preguntas difíciles.
Una vez en la entrevista, nada mejor que contestar con sinceridad, ser claro y
mostrar siempre una actitud positiva. La naturalidad y confianza en uno mismo
permiten llegar al siguiente nivel. También es imprescindible cuidar la imagen,
ya que puede que sea la única oportunidad para causar una buena impresión.
6. Hacer un seguimiento adecuado de todas las acciones de
búsqueda. Una manera de destacarse del resto es la proactividad siempre que
esta sea correcta y adecuada. El proceso de búsqueda no es más que otro de los
elementos de una relación profesional y como tal debe ser manejado por el
candidato. El contacto con la empresa dependerá del tipo de relación que haya
establecido con la compañía y del momento del proceso de selección en el que se
encuentre el candidato. Si se ha enviado el currículum por e-mail es adecuado
enviar un correo electrónico para saber cuál es la valoración del mismo.
Mientras que si ya ha habido un contacto telefónico es conveniente utilizar
este medio de seguimiento. Este punto es clave para diferenciarse del resto de
candidatos y un interés por el puesto o por la empresa siempre será positivo
para “sumar puntos” en el camino hacia el empleo.
7. Ofrecer valor añadido. El candidato ha de explotar sus
habilidades y competencias durante todo el proceso de búsqueda. La mejor
aptitud es destacar en aquellas habilidades que se pueden extrapolar al puesto
y ofrecer valor añadido, o lo que es lo mismo explicar por qué la empresa debe
contratarle. Nada mejor que aportar objetivos o retos que se han cumplido en
anteriores ocasiones y que se puedan extrapolar al puesto en cuestión.
8. Dejar la puerta abierta. El candidato no siempre consigue
el puesto al que opta, pero no por ello debe cerrar las puertas de dicha
empresa, ya que puede ser válido para otro proceso de selección de la misma
compañía, por eso es importante cerrar con éxito la comunicación con la misma.
El mejor final es agradecer la posibilidad de participar en el proceso y dejar
una puerta abierta.
9. Ser activo. Permanecer activo en el mercado laboral
requiere de un esfuerzo por parte del candidato y, sin duda, puede repercutir
en su mayor o menor éxito en la búsqueda de empleo. Mantener una formación
actualizada y de calidad con respecto al puesto al que nos orientamos, ofrecer
un buen conocimiento de idiomas o conocer al detalle la formación específica
del sector o del tipo de empresa al que se quiere dirigir serán puntos clave
para el candidato.
10. Mantener una actitud honesta y positiva en el proceso.
Es importante tener una actitud positiva durante el proceso. Nadie contrata a
“perdedores”. Las empresas quieren trabajadores que disfruten con lo que hagan.
Ante otros candidatos con la misma formación y experiencia, puede ser un factor
determinante. Un aspecto muy valorado en la cultura empresarial es que la
persona esté comprometida con el proyecto y con las necesidades de la compañía.
Y, por supuesto, en cuanto a la actitud del candidato, debe ser honesto, tanto
en el currículum como en las entrevistas, evitando el encubrimiento de datos o
la falsedad de los mismos.
11. Cuidar tu marca personal. Seamos los protagonistas de
nuestra vida. Hemos de definir lo que queremos y cómo vamos a conseguirlo.
Nuestra marca personal nos va ayuda a marcar el rumbo y nos va a dar las
herramientas para poder detectar nuestras competencias profesionales y aumentar
nuestra visibilidad en el mercado laboral tanto online como offline.

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