Estas prácticas ayudan a ejercitar el cerebro y son más
efectivas para generar nuevas ideas o encontrar soluciones a problemas.
“Y después Eli pensó que sería una buena idea empezar con
palabras que rimaban”, me dijo anoche mi amiga por teléfono, “porque nadie
estaba generando buenas ideas con la libre asociación”.
No me estaba diciendo qué había pasado ayer en la serie de
comedia The Office. Me estaba describiendo una sesión de lluvia de ideas en su
empresa. El líder del grupo estaba haciendo que su equipo (de adultos) hiciera
juegos de rimas como una forma de obtener ideas para desarrollar nuevos
productos.
“Nos dijo que estábamos estancados y que este ejercicio nos
iba a ayudar a estirar y relajar nuestras mentes”, añadió. No puedo rechazar
con seguridad la ciencia detrás de las rimas, pero es casi seguro que Eli
estaba perdiendo su tiempo, y es probable que tú también lo hagas teniendo este
tipo de sesiones con tu equipo.
La sabiduría popular que sostiene que puedes
institucionalizar el proceso de una nueva idea a través de una sesión de lluvia
de ideas es sencillamente incorrecta. Parte de lo que sabemos sobre el cerebro
evidencia por qué las mejores nuevas ideas no emergen de estos grupos.
Primero, el cerebro no hace conexiones óptimas en atmósferas
rígidas. En una sesión de lluvia de ideas hay demasiada presión para el grupo y
su líder. La presión y la necesidad de complacer con las “respuestas correctas”
restringen a los participantes y disminuyen su habilidad y deseo de tomar
riesgos con sugerencias que pudieran provocar vergüenza. De hecho, los
psicólogos han documentado la predictibilidad de la libre asociación.
Todos tenemos el poder de desarrollar pensamientos y
convertirlos en realidad. Existen ciertas técnicas que permiten que el cerebro
trabaje con agilidad, permitiendo nuevas conexiones e ideas frescas. Te
compartimos unas cuantas actividades que podrían ser más efectivas que la
tradicional lluvia de ideas:
1. Haz algo sin sentido
Sal a caminar, organiza tu cajón de calcetines, toma una
ducha caliente y escucha música que te gusta. Puedes liberar tu mente haciendo
una actividad que no implique ningún reto como para permitir que tu mente
“divague”. Es durante estas ‘travesías’ que formulamos ideas emocionantes y
encontramos respuestas a las preguntas que nos han estado molestando.
También es importante que moderes los ruidos externos para
impulsar la creatividad, así que ponle ‘play’ tu música favorita. De acuerdo
con un estudio de 2012 publicado en el Journal of Consumer Research, “Moderar
los ruidos externos disminuye las distracciones, lo que motiva a las personas a
pensar en un nivel más alto y abstracto, y a exhibir mayor creatividad”.
2. Haz algo difícil
Ejercitar tu cerebro con tareas retadoras e interesantes
mejora su capacidad para innovar. Los crucigramas y juegos de memoria no son
útiles si no son lo suficientemente difíciles. Las tareas nuevas y complejas
son las que estimulan mejor el cerebro y crecen su cognición.
Investigadores de la Universidad de Hamburgo estudiaron a 20
individuos que durante un mes entrenaron haciendo malabares, y notaron en tan
sólo una semana un incremento en la materia gris, la parte del cerebro que
procesa ideas complejas.
Aprender un nuevo idioma, hacerte un vestido a partir de un
modelo que viste en Vogue cuando nunca has cosido, aprender a tocar un
instrumento musical, estudiar para un examen difícil o memorizar los nombres en
latín de algunas plantas podría servirte para tener tu próxima epifanía.
3. Medita
La innovación y las nuevas ideas están dentro de ti, y la
meditación es una forma de permitirles que sean aparentes y se conecten. La
meditación incrementa tu poder de concentración y le permite a tu mente que las
ideas fluyan libremente.
Investigadores en Massachusetts General Hospital y Harvard
Medical School encontraron que las personas que meditaban media hora al día
durante ocho semanas presentaron cambios medibles en la densidad de la materia
gris en áreas del cerebro asociadas con la memoria, el sentido de ser, la
empatía y el estrés.
4. Duerme bien
Estudios recientes sugieren que dormir es esencial para
nuestra capacidad de aprender, recordar y crear. Nuestra habilidad para
aprender, pensar de manera innovadora y resolver problemas se incrementa
después de que tuvimos un buen sueño nocturno o una reparadora siesta. El
neurocientífico alemán Ullrich Wagner hizo un estudio publicado en 2004, “El
sueño inspira las perspectivas”, publicado en Nature, que demostraba que el
sueño profundo inspira el pensamiento e impulsa nuevos pensamientos
conceptuales. Y tiene sentido. ¿Quién puede pensar en cosas importantes o tomar
buenas decisiones cuando está agotado?
5. Cree en tus habilidades
En el libro What the Best College Students Do (Qué hacen los
mejores estudiantes universitarios), el Dr. Ken Bain escribe que la idea de que
la inteligencia es estática -o sea que naces listo o tonto- simplemente no es
cierta. Las personas creativas y exitosas tienen algo en común: todos creen que
la inteligencia es expandible. Así, los individuos que creen que pueden
“crecer” su poder cerebral demuestran mayor curiosidad y apertura de mente y
tomaron mayores riesgos profesionales e intelectuales. Como resultado, se
convirtieron en adultos exitosos.
Muchos estudios han demostrado que cuando las personas
aprenden se hacen más inteligentes y sus cerebros se fortalecen, aun cuando
sólo sea leyendo un artículo. Los que pensamos que podemos mejorar nuestras
habilidades cognitivas tenemos menor tendencia a renunciar cuando nos
enfrentamos a problemas difíciles, como la generación de nuevas ideas.
Le dije a mi amiga que la próxima vez que Eli agende una
sesión de lluvia de ideas, se reporte enferma y mejor duerma bien, salga a
caminar, escuche música, practique su italiano, medite y, sobre todo, que crea
en su capacidad e inteligencia para resolver problemas. Lo mismo deberías hacer
tú.

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