Son comunes las empresas, grandes o pequeñas, que no logran
encontrar un ritmo de trabajo, crecimiento y/o mantenimiento en sus plataformas
digitales, ya sea que su negocio directo sea el comercio electrónico o
simplemente deban extenderse a estos medios.
Las razones pueden ser muchas, falta de personal, el
desarrollo de la tecnología, presupuesto, crecimiento desproporcionado (mayores
clientes, objetivos y/o trabajo con el mismo personal e infraestructura), hasta
otras más detalladas y específicas; pero el problema es generalizado y en ese
sentido, podemos entonces englobar tres tipos de procesos laborales en esta
área. Ojo, no para solucionar cada caso, ello requiere un análisis
evidentemente más profundo, sino para identificarlos y poder evaluar objetivos
y resultados con justicia y tranquilidad.
Planeación
Lo más difícil de encontrar, una marca que inicie y actúe
con un planeamiento estructurado, objetivos y tiempos. En el mejor de los casos
se es consciente de la irregularidad de otros factores, como los ingresos, y se
espera actuar conforme el desarrollo lo permita. ¿Cómo medir resultados cuando
se opera de esta forma? “Simple”, y entre comillas porque lo único que requiere
es paciencia y criterio, ambas a veces ¡nada simples! Paciencia porque el análisis
puede ser diferente mes con mes, y criterio porque se deberá considerar cada
elemento a favor y en contra (este último muy importante, no excusas, sino
realidades y limitantes) para evaluar. Lo más importante para este modus
operandi, saber que los retrocesos o fallas no son necesariamente malos, sino
consecuencias y se les tome como parámetros y se ajuste.
Al día
Tal vez el más ordinario hoy en día. Por muchas razones,
pero ya normal. Se tiene que trabajar y además aprender a realizar el trabajo de
forma correcta cada semana, cada quince días, a veces diario. La evaluación de
este proceso es sencilla siempre y cuando se tengan identificados los pasos de
cada proceso, o los puestos involucrados, pues con tanta susceptibilidad, si
uno se atora las consecuencias para el resto son mayores de lo que comúnmente
es en cualquier otro. Por ello es importante que la cabeza o líder esté bien
informado, lo cual no significa control exagerado o impráctico. Otra cosa
relevante, sólo las cabezas deben enfocarse en esto, los demás no pueden darse
el lujo, por ello la frustración puede ser mayor en estos escenarios, si además
del trabajo diario se enfocan en el de otros, la atmósfera y comunicación por
ende no será fluida.
Reconstrucción
Quizá el más complicado, porque incluye los dos anteriores,
más aparte una limpieza de vicios, fórmulas o errores. Sin embargo es el más
radical y por ello puede ser mejor, borrón y cuenta nueva, tirar abajo mientras
se construye algo diferente. Claro, evaluar esto es complicado, las
justificaciones están a la orden del día, se depende de prestadores de
servicio, clientes, áreas internas, en fin. Mil desvíos por los cuales puede no
ser nada sencillo y lo más recomendable es por un lado la autoevaluación de
cada área, y modos de calificación interna: es decir, se evalúen entre sí
diferentes departamentos, para identificar necesidades y luego, soluciones.
Estos son ejemplos generalizados, pero que cada uno sabrá
reconocerse en alguno y simplificarlo. Las sugerencias de evaluación son ideales
y claro, muchas veces no sucederán, sin embargo es un hecho que a mayor
consciencia de la situación (no problemática, bájenle al drama) menor la
tensión y más proclives seremos a encontrar soluciones permanentes.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario